Rápido y sencillo: ¿Cómo funcionan los créditos rápidos?

La conciencia plena de que la era digital se ha apoderado de todos los sectores nos llega, justamente, cuando vemos como el comercio y las actividades financieras por las que antes debíamos salir a la calle y gestionarlas en físico, hoy se han vuelvo un toma pan y moja a través de internet.

Tal es el caso de los llamados créditos rápidos, que no son más que un mecanismo de financiamiento con aprobación instantánea, como las casi extintas líneas de crédito por las que ibas al banco y en menos de 24 horas tenías la aprobación.

Pero, con la burbuja explotada, muchos bancos cerraron las puertas a estos mecanismos de financiamiento, y para poder optar a estos debías ser un cliente con unas cuentas en números verdes, y muchos ceros a la derecha. Para la mayoría de nosotros, por ende, un requisito que bien no podríamos cumplir.

De allí que las nuevas empresas de créditos instantáneos tengan tanto éxito. Hoy te contamos cómo funcionan.

Todo se tramita a través de internet

Debes olvidarte de visitar una oficina, esperar a que el encargado te atienda y rogar tener toda la documentación en tu carpeta marrón. Con las empresas de créditos rápidos todo el trámite se realiza a través de la web, desde la solicitud y búsqueda de la opción más relacionada con tu situación financiera actual, hasta la contratación y transferencia de los fondos a vuestra cuenta. Puedes echar un vistazo a esta web de créditos rápidos: http://www.creditosrapidos10m.com/minicreditos-rapidos-online/

La aprobación de los créditos rápidos es inmediata

Ni 24 horas, ni algo menos. La aprobación de estos préstamos transcurre en plazos que van desde los 15 minutos (las mejores empresas) hasta las 6 horas (promedio mínimo). De allí que puedas optar a estas formas de financiamiento veloz cuando tienes la soga al cuello y no sabes cómo salir de una deuda, de un gasto eventual que no tenías presupuestado, o de una emergencia cualquiera.

Sus intereses pueden ser más altos que en la banca tradicional

Debes tener claro que con estos métodos de préstamo no sólo estás pagando el hecho de que te abran las puertas a un financiamiento –que en estos tiempos se agradece-. Además, estás pagando un incremento porcentual de intereses por la rapidez del método en sí mismo, de allí que este tipo de préstamos se utilicen casi siempre para resolver imprevistos, y no para gastos grandes, para rentabilizar cualquier proyecto o inversión, o para compras que no dejarán ningún ratio de rentabilidad.

Con el correr de los tiempos, muchas empresas se han segmentado atendiendo tipos de clientes con características bien definidas, desde los que tienen sus datos puestos en ASNEF o RAI, los que no cobran nómina actualmente, los que tienen más de 70 años, los que quieren devolver a plazos por ser un monto elevado, o los que necesitan sólo un par de euros para devolver al día siguiente. Por eso, además de rápidos y sencillos, también es posible que exista uno indicado para ti.